Es un tratamiento mínimamente invasivo que favorece la interconexión de las células y sirve como canal de unión para potenciar la producción de fibras elásticas. Por tanto, gracias a la mejora en los niveles de colágeno y elastina se contrarresta la flacidez facial y los signos de expresión del rostro.
Los hilos tensores espiculados suelen emplearse cuando la flacidez facial y el envejecimiento es más severo. Aunque se pueden aplicar en todo el rostro, las zonas más conflictivas son: Frente, Barbilla y mentón, Patas de gallo, Entrecejo y pómulos.
Una vez pasados los dos primeros meses del tratamiento el paciente podrá notar en su piel la totalidad de los resultados.